lunes, 23 de marzo de 2009

Un asteroide de veinte metros pasa a sólo 80.000 kilómetros de la Tierra

El objeto, bautizado con el nombre de 2009 FH, pasó cerca de nuestro planeta a las 12:17 GMT (las 13:17, hora española). La distancia de 80.000 kilómetros corresponde a alrededor de un quinto de la distancia que hay entre la Tierra y la Luna.

La NASA subrayó que en ningún momento hubo riesgo alguno de colisión. Sin embargo, el hecho más preocupante es que el objeto no fue detectado hasta apenas un día antes de su llegada. Lo mismo que sucedió hace apenas algunos días (el pasado 2 de marzo) con otro pequeño asteroide de treinta metros y que pasó a 72.000 kilómetros de nuestro mundo. En ambos casos, si uno de los dos (o ambos) hubieran seguido una ruta de colisión, no habría dado tiempo a adoptar ninguna medida de protección.

El asteroide, cuyo diámetro ha sido estimado entre 13 y 29 metros, tiene el potencial suficiente para devastar toda una ciudad en el caso de impacto. Sus medidas, en efecto, coinciden con las que se cree que tuvo el objeto que cayó sobre Tunguska, en Siberia, en el año 1908, provocando la destrucción total de más de dos mil kilómetros cuadrados de tundra.

Hurdia victoria, el mayor depredador del Cámbrico

Los científicos, dirigidos por Allison Daley, explican en «Science» que este animal y sus primos cercanos, todos de la familia de los anomalocarídicos, dominaron los mares del periodo Cámbrico y se comieron a buena parte de sus habitantes. Podían superar el metro de longitud y bocas dentadas y se conocen por el sobrenombre de los tiranosaurios rex del Cámbrico. Forman parte, probablemente, del origen del linaje evolutivo de los artrópodos, el gran grupo que abarca insectos, crustáceos, arañas, miriápodos y quilópodos.

Su cuerpo es segmentado, con dos garras espinadas, en su cabeza, una mandíbula circular con muchos dientes y un gran caparazón de tres partes que nace desde la zona frontal de su cabeza proyectándose hacia delante.

Los astronautas del Discovery cumplen con éxito su primer paseo por el espacio

El panel es parte de un segmento que aumentará la capacidad de generación de energía de la ISS, permitiendo duplicar la cantidad de tripulantes permanentes de los tres astronautas actuales a seis.
Los astronautas estadounidenses Steve Swanson y Richard Arnold abandonaron la ISS a las 17: 14 GMT y permanecieron unas seis horas. en el espacio.

Volvieron a las 23: 23 GMT.

Una hora después de comenzar la caminata, los astronautas John Phillips (Estados Unidos) y Koichi Wakata (Japón) dirigieron el brazo robótico para ubicar los paneles en su posición permanente.
Swanson y Arnold sujetaron el segmento a la estructura de la estación orbital con la ayuda del brazo robot de la misma. También conectaron los cables a los del resto de la ISS.

Los astronautas usaron el miÙrcoles el brazo robot para sacar la pieza de la bodega del "Discovery" y posicionarla, previo al trabajo de hoy. Si todo sigue como previsto, los dos paneles solares serán desplegados el viernes por control remoto.
El transbordador se acopló el martes a la ISS. Durante su misión de 13 días están previstas otras dos caminatas espaciales para realizar otras tareas de construcción de la estación orbital.

Trillizos en Doñana

La noche del miércoles, con un día de adelanto respecto a la fecha prevista, la lince ibérica Saliega parió tres cachorros en el centro de cría en cautividad de El Acebuche (Doñana). Es su quinto parto. Saliega ha tenido ya 13 cachorros. El padre es Almoradux y esta es su primera descendencia dentro del programa de cría en cautividad. Esta es la séptima camada mixta de las poblaciones de Doñana y Sierra Morena, lo que aumenta la variabilidad genética de la especie.

Los científicos del programa de cría, que dirige Astrid Vargas, esperan estos días el parto de Dama -hija de Saliega- en el centro de cría de La Olivilla (Jaén). De las 16 hembras que han copulado este año, 10 han dado positivo en el test de gestación.

Un nuevo proyecto creará una red paneuropea de recursos microbiológicos

Este proyecto, de tres años de duración, se llama EMBARC («Consorcio europeo de centros de recursos microbianos») y ha obtenido financiación a través del tema «Infraestructuras» del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea (7PM), que ha contribuido con alrededor de 4,2 millones de euros.

En torno a EMBARC se reúnen diez centros de investigación europeos de siete países que cuentan con unas 200 000 estirpes de material microbiológico, entre las que se encuentra la estirpe bacteriana más antigua que se conserva, que fue aislada en 1892 y está almacenada en el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de Francia.

Uno de los principales objetivos del proyecto es unificar los métodos que utilizan estas organizaciones para conservar e identificar muestras. El consorcio tiene especial interés en crear un banco de ADN para responder a la creciente demanda de este tipo de material por parte de la comunidad científica. Es necesario mejorar las técnicas actuales de conservación de ADN, en particular en lo que concierne a aquellas muestras que deben almacenarse durante largos periodos de tiempo. Los socios del proyecto también estudiarán nuevos sistemas de clasificación e identificación de microorganismos.

«Una colección de microorganismos no es algo estático, como los fondos de un museo; es necesario enriquecerla continuamente y desarrollar nuevos métodos de identificación y conservación», comentó Chantal Bizet, del Instituto Pasteur (Francia), que coordina el proyecto EMBARC junto con el INRA.

Otro de los principales cometidos del proyecto es estudiar distintos modelos de financiación, entre los que se contemplan los fondos privados, con vistas a garantizar la continuidad de la red a largo plazo.

«La calidad de los recursos biológicos es fundamental en toda investigación encaminada a la caracterización y conservación de la biodiversidad», comentó Sylvie Lortal, del INRA. «Una de las principales prioridades de EMBARC es asegurar la financiación sostenible y la conservación de estas colecciones a largo plazo.»

Los microorganismos de las colecciones de los socios del proyecto se utilizan en muchos campos, como la investigación académica, la educación, el sector agroalimentario, la industria farmacéutica y los hospitales. Por ejemplo, a un investigador o investigadora que esté desarrollando una nueva vacuna puede resultarle útil probar su eficacia con estirpes celulares recogidas antes de que se generalizase el uso de los antibióticos. Los centros de recursos microbiológicos cuentan con estirpes celulares recogidas hace más de setenta años, en la era preantibiótica.

Los socios de EMBARC publicarán convocatorias de propuestas para poner a disposición de la comunidad científica internacional sus recursos, equipo y experiencia. Entre los servicios que prestarán los socios del proyecto se encuentra la formación, la identificación de especies y la autenticación de material. Asimismo, los socios ofrecerán un servicio de cribado de alto rendimiento por medio del cual se podrán comparar las propiedades de grandes cantidades de muestras.

Por último, el trabajo colaborativo y la armonización de las actividades de los socios de EMBARC sentarán las bases para la creación de una «Red Mundial de Centros de Recursos Biológicos» (GBRCN), lo que permitirá a los investigadores europeos liderar esta iniciativa internacional.

En busca de la respuesta perfecta

Las compañías de Internet sueñan con desarrollar un algoritmo inteligente que sea capaz de interpretar las preguntas que los usuarios realizan en su buscador y ofrecerles, así, la respuesta más precisa posible. El internauta ha tenido que acostumbrase a plantear sus cuestiones de una determinada manera, y aprender los símbolos que el algoritmo de búsqueda es capaz de procesar. La idea de que todo el contenido está en Internet y que encontrarlo sólo depende de saber plantear la pregunta de forma adecuada deja en manos del usuario un papel que debería jugar el servicio que ofrece las respuestas. Google, Yahoo, Microsoft y decenas de proyectos más pequeños pero no menos ambiciosos trabajan en nuevos algoritmos y tecnologías para que, sea cual sea la forma de preguntar del usuario, ofrezcan la respuesta perfecta.

Google es el rey indiscutible de las búsquedas mundiales, con más de un 80% de cuota de mercado según el informe de febrero de la consultora Net Applications. Le siguen Yahoo con un 10% y Microsoft con un 4,71%. Se calcula que el negocio publicitario de Google, basado en gran medida en los enlaces patrocinados de sus búsquedas, le reportan casi 17.000 millones de euros al año, una cifra demasiado jugosa como para no intentar hacerse con una parte de ella.

Kumo, el cambio semántico

Microsoft está realizando una campaña de servicios combinados bajo la denominación de Windows Live que, con herramientas estrella como Sky Drive, que ofrece 25 GB de espacio on-line gratis, trata de conseguir que los usuarios se queden en su círculo de servicios (Search, Messenger, Hotmail o Maps). Pero perfeccionar las búsquedas para ganar usuarios es una guerra de largo recorrido que sólo acaba de empezar. Microsoft ya está realizando pruebas de forma interna con Kumo, un nuevo servicio de búsqueda que parece llamado a sustituir al actual Live Search. Kumo, cuya existencia se conoció tras una filtración, supone un cambio en la tecnología que se emplea actualmente en la búsqueda de Microsoft, añadiéndole un componente semántico. Las búsquedas semánticas establecen relaciones entre conceptos, más allá de la forma sintáctica de las palabras. Es la única manera de que si el internauta escribe, por ejemplo, la frase "amigos de Picasso en París", el buscador interprete exactamente eso y no muestre un batiburrillo de páginas que incluyen los tres conceptos.

"La mayoría de las funciones que se están probando no llegarán al mercado español hasta 2010", matiza el jefe de producto de la División de consumo de Microsoft Ibérica, Juan Antonio Roncero. Pero Microsoft no es la única que está investigando las búsquedas más allá de la sintáctica. El físico Stephen Wolfram, creador del sistema de computación simbólica Mathematica, considera que los actuales sistemas tienen mucho que mejorar. Wolfram ha anunciado que en mayo lanzará Wolfram Alpha, un buscador inteligente que por el momento sólo han visto unos pocos y que promete respuestas exactas a partir de preguntas planteadas en lenguaje natural, algo en lo que todos trabajan pero que, de momento, nadie ha conseguido de forma completa.

La compañía española Isoco trabaja con un buscador semántico llamado Naveganza que ya se aplica en entornos cerrados. Su director de innovación, Jesús Contreras, sostiene que, aunque existe la visión de que en Internet se pueden crear pequeñas islas interconectadas que se entiendan entre sí, a día de hoy esta visión sólo puede aplicarse plenamente en un ambiente controlado. "Naveganza funciona ya en la administración pública o dentro de las compañías, pero dar el salto a la Web es muy difícil", afirma, y sigue: "Con un poco de semántica ya se consigue ir muy lejos", parafraseando al investigador de inteligencia artificial y web semántica James Hendler.

Fórmulas alternativas

El vicepresidente europeo de investigación de Yahoo, Ricardo Baeza, argumenta que, aunque todas las compañías trabajan para aplicar la semántica en sus buscadores, por el momento es imposible conseguir uno en el que se aplique plenamente. "Estaríamos hablando de la construcción de una inteligencia artificial perfecta, y es algo que no se ha logrado. En investigación hay que ser muy cuidadosos antes de afirmar algo así", añade.

Baeza destaca que una de las fórmulas en las que está trabajando Yahoo para recuperar cuota de mercado es el empleo de tecnologías diferenciadas. En este sentido, Correlator (sólo en inglés) es un prototipo experimental de buscador centrado en la Wikipedia que muestra los resultados creando una página con los distintos extractos encontrados en la enciclopedia on-line. También realiza búsquedas de fechas y lugares, con una web que incluye líneas de tiempo y mapas.

Correlator no es la única tecnología avanzada sobre la que trabaja el departamento de investigación de Yahoo. Con servicios de búsqueda abiertos a terceros como Boss, la compañía logró alcanzar más de 10 millones de peticiones diarias a finales del año pasado según sus propias cifras.

¿Y qué hace Google mientras tanto? Fuentes de la compañía aseguran que su algoritmo de búsqueda está en constante evolución, aunque sin cambios drásticos. En cuanto a las búsquedas semánticas, Google indica que no están preparando nada específico, aunque los medios especializados sostienen que se trata de un plato demasiado suculento para que la compañía lo deje pasar.

La Web de los datos
Martín Álvarez Espinar, responsable de la Oficina Española de la W3C

Se cumplen 20 años desde que el actual director del World Wide Web Consortium (W3C), Tim Berners-Lee, presentase el primer borrador sobre Internet. Durante estos años se ha publicado una incalculable cantidad de información, hecho que ha llevado a los buscadores a ocupar un puesto de gran relevancia para la indexación de datos en la Web. No obstante, estos siempre han presentado un problema de eficacia debido a la ambigüedad del lenguaje natural, presente en los sitios web y utilizado por los usuarios en la búsqueda de información.


Los motores de búsqueda tradicionales se basan en coincidencias sintácticas de palabras incluidas en los documentos y, aunque ofrezcan algoritmos optimizados y mejoras de uso, es complicado obtener resultados concisos y adecuados que eviten la
frustración del usuario.


Esta limitación se solventa con la evolución que está experimentando la Web, que no sólo está compuesta por documentos destinados a las personas sino que además incluye datos que pueden interpretar las máquinas, teniendo en cuenta los conceptos de la información representada (persona, organización, localización, etc.) y las
relaciones establecidas entre estos conceptos.


A través de nuevos estándares, Internet está creciendo hacia la denominada Web semántica, una gran base de datos global. Si a esto le unimos los nuevos mecanismos de acceso mediante dispositivos móviles, los cuales ofrecen funcionalidades para determinar el contexto en el que se encuentra el usuario (su posición, características del terminal, etc.), las consultas se enriquecen más allá de las palabras que las componen.
Las aplicaciones web, y los buscadores en concreto, pueden y deben hacer uso de las posibilidades de la composición de recursos adecuados a la naturaleza de la búsqueda y a las preferencias de los usuarios para mostrar un resultado más completo, preciso y adecuado que el que se obtiene a través de la
búsqueda simple.

¿Y si la 'partícula de Dios' nunca ha existido?

En junio del año pasado, en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), a las afueras de Ginebra, los físicos afilaban las armas listos para el comienzo inminente de la cacería del bosón de Higgs. La escurridiza partícula de Dios, bautizada así por el investigador Leon Lederman, debía aparecer entre las colisiones provocadas por el acelerador LHC. Su hallazgo explicaría por qué los objetos tienen masa, y los responsables aspirarían al Nobel.

Entonces, en la cafetería del CERN, el investigador del Instituto de Física de Cantabria (CSIC-UC) Celso Martínez explicaba que incluso los borradores de los artículos que se iban a publicar con el descubrimiento estaban ya escritos. "Sólo les faltaría añadir las masas detectadas en los experimentos y las gráficas, y estarían listos", decía.

En septiembre, pocos días después de su puesta en marcha, la descomunal máquina, que ha costado más de 3.000 millones de euros y ha sido creada para atrapar al diminuto bosón, se averió. El LHC no volverá a estar operativo hasta el próximo septiembre.

El traspié de la apuesta del CERN ha dado una nueva oportunidad al viejo Tevatron para alcanzar la gloria. El acelerador de Fermilab (Illinois, EEUU) iba a quedar obsoleto tras el arranque de LHC, pero con él parado ha vuelto a tener posibilidades de meterse en la carrera por encontrar la primera huella de la partícula divina. "Las probabilidades de que descubramos el higgs es muy buena, 90% si estamos en el rango alto de masas", afirmó en una conferencia en febrero Dimitri Denisov, portavoz de uno de los experimentos de Tevatron. "Tenemos una muy buena oportunidad de registrar indicios del higgs antes de que lo haga el LHC", aseguró. Junto a él se sentaba Lynn Evans, director del convaleciente LHC.

Acorralar al bosón de Higgs

La semana pasada, los responsables del acelerador estadounidense anunciaban que habían logrado restringir el rango de masas en el que se podía encontrar el higgs. El Modelo Estándar (ME) [el marco teórico que describe cómo se relacionan entre sí las partículas que componen la materia] y los experimentos previos situaban a la partícula divina en un rango energético de entre 114 y 185 GeV (gigaelectronvoltios). Los nuevos resultados reducen el límite superior de la búsqueda a 157 GeV. La cacería se complica. Con una masa en torno a los 170 GeV, los responsables de Fermilab calculaban sus posibilidades de éxito en más del 95%. Con un higgs más ligero, Pier Oddone, director de Fermilab, reducía sus opciones a un optimista 50%.

El descubrimiento se vuelve más difícil por el método de detección de este tipo de partículas. Su captura no es directa. Para conocer las características de muchas partículas subatómicas, inexistentes en estado natural desde poco después del Big Bang, se deben recrear las condiciones energéticas que rodearon el gran estallido. Para ello se hacen chocar partículas (en el caso de Tevatron, protones y antiprotones) entre sí. En esos choques de alta energía se generan partículas que se desintegran en una fracción de segundo.

Para conocer los tipos de partículas producidas, es necesario que los físicos analicen los escombros que quedan atrapados en sus detectores tras la colisión. Así, como un detective que estudia la escena del crimen, podrán decir quién estuvo allí a través de las huellas que hayan dejado en forma de muones, fotones u otras partículas. En el rango alto de masas, los vestigios del higgs hubieran destacado con mayor facilidad frente al fondo de residuos inútiles que se generan en cada colisión. En el rango bajo, entre 115 y 160 GeV, discriminar entre el higgs y los residuos se vuelve mucho más complicado.

Partícula excluida

Alberto Ruiz Jimeno, director del Grupo de Altas Energías del Instituto de Física de Cantabria (UC-CSIC), que ha participado en el proyecto que restringió la masa en la que puede encontrarse el higgs, aclara que Tevatron no puede observar las partícula con el nivel de precisión necesario para considerarlo un descubrimiento. Lo que sí podría llegar a hacer es descartar su presencia en caso de que no existiese con un 95% de certeza, según Ruiz Jimeno. "Si se excluyese en toda la zona de masas no se podría demostrar el ME ni los modelos más próximos", añade.

Cambiar los objetivos

En la conferencia junto a sus colegas estadounidenses, Evans reconoció el contratiempo que supondría que Tevatron arrebatase el hallazgo del higgs al LHC. "El problema es que el LHC se ha vendido como algo construido para [capturar] el higgs", dijo. No obstante, añadió: "Hay un amplio espectro de física que se va a investigar con el LHC y que Tevatron no puede hacer".

El investigador de la Universidad de Oviedo, Javier Cuevas, que ha colaborado en los últimos hallazgos realizados en EEUU, no considera problemático que el higgs del Modelo Estándar sea excluido. "El higgs es un mecanismo propuesto para explicar por qué las partículas tienen masa, pero hay otros muchos mecanismos propuestos por los teóricos", indica Cuevas. "Hay que extender el ME, porque ya hay algunas cuestiones que hay que responder más allá de lo que se tiene ahora aparte del higgs", señala.

Los investigadores que se preparan para la puesta en marcha del LHC en septiembre ya están adaptando su plan de trabajo para buscar el higgs en los lugares aún no descartados por Tevatron. El espacio en el que se oculta la partícula divina se reduce, pero aún hay margen para creer que existe.